13 claves para escribir un libro sin estamparte

¿Cómo escribir un libro? Si has llegado hasta aquí pensando en fórmulas mágicas, usa tu dedo para salir de mi humilde morada cuanto antes, todo lo que tengo que contarte requiere tiempo y esfuerzo. Y sí, la vida es así de dura y escribir un libro, ni te imaginas.

A continuación, te dejo algunas pautas para escribir un libro que pueden ser realmente muy útiles para ti.

Cómo redactar un libro paso a paso

¿Cómo empezar a escribir un libro? Y dale con la pregunta de marras. La respuesta no es sencilla, ni fácil, ni siquiera posible. No hay reglas, nadie sabe cómo hacerlo siempre bien. La pulsión de escribir llega porque tienes algo que enseñar a los demás, el impulso es tan fuerte que a pesar de saber que es una locura, lo haces. Te pones a escribir, pero esa pregunta inicial te persigue. Para que deje de hacerlo voy a intentar darte algunas claves sin las que esta aventura se puede convertir en un infierno, para ti y, sobre todo, para tus futuros lectores, pobres criaturas. Respetarlas e intentar hacerles pasar un buen rato es lo más importante que debes saber y la manera de que no corran en dirección contraria a tu obra. Hala y aún no hemos empezado. Sigue y verás.

1. La idea para escribir un libro

Para escribir un libro lo primero que tienes que tener es una buena idea. ¡Alabado sea Dios! Acabo de descubrir la pólvora. Estarás pensando que esto no empieza bien y tienes razón. Escribir un libro empieza así de mal normalmente y, un secreto, demasiadas veces termina peor.

A veces, surgen grandes ideas que jamás nos llevarán a escribir nada. Suele pasar que estás en duermevela y de repente algo cruza tu cabeza, abres los ojos y piensas: ahí está. Incluso eres capaz de levantarte de la cama para ir corriendo a escribir esa maravilla que se te acaba de ocurrir.  A tientas y casi a oscuras, para no despertar a nadie, garabateas en lo primero que encuentras aquella preciosidad luminosa. Qué felicidad, te cuesta volver a dormir de lo maravilloso que va a ser. Ja.

Al día siguiente, lo primero que haces es correr a leer el papelote,  que (¡oh, señor, llévame pronto!) era la declaración de la renta, miel sobre hojuelas, y achinas los ojos intentando leer aquello que te va a sacar de pobre… Ay, y es… cómo decirlo finamente, pon tú la palabra.

No te preocupes, pasa a menudo y es que la mayoría de las ideas que se nos ocurren para escribir un libro no dan ni para un microrrelato. Es importante que la idea en sí tenga la suficiente profundidad como para resistir la inmensa cantidad de preguntas que le tienes que hacer para extraer de ahí un libro.

Muchas veces, una gran idea te pilla sin la preparación adecuada, el tiempo o la financiación que necesitas para llevarla a la práctica. Solución: guarda esa bomba en un cajón y, reza… es broma. Trabaja para que vengan tiempos mejores.

De manera que solo sirven las ideas realizables y llenas de respuestas. Si tienes una buena idea pregúntale todo lo que se te ocurra. Solo si eres capaz de contestar al 90% de las preguntas que le hagas será posible escribir un libro sobre ella.

Escribir un buen libro

—Esto es lo que tengo en la cabeza, ¿servirá?

Ya tienes la idea. Venga, a escribir ¿Sin más? Pues sí y no. Seguro que tienes este pensamiento repetitivo: «quiero escribir un libro y no sé cómo empezar». Tampoco te agobies. De hecho, desde El Tintero Editorial pretendo ayudarte a centrar tus objetivos y saber a qué te expones. Eso sí, siempre con el ánimo bien arriba; es imprescindible si quieres escribir un libro. Y dirás que no es tan fácil. Lo sé, no lo es, pero tienes que tener muchas ganas porque es una carrera de fondo que comienza con el punto siguiente.

2. Proceso de documentación e información

En caso de que la historia requiera documentación (y todas requieren alguna), tendrás que investigar antes. Es posible hacerlo durante el proceso creativo, pero eso te llevará luego a reescribir muchísimo más de lo que deberías. Es necesario que antes de ponerte conozcas los datos básicos de tu idea. Todos. Seguro que no son pocos, así que hasta que no los tengas, difícilmente, podrás crear una buena estructura.

Por ejemplo, eso ocurre si quieres publicar una novela histórica o un ensayo, pero también si respetas a tus lectores por mucho que escribas novela romántica, por poner un ejemplo. Siempre hay un proceso de documentación, no te lo saltes, es necesario. Irás sobre seguro y sin miedo a tener que reescribirlo todo después. Tu mente sacará el máximo partido de lo que estás haciendo y te lo compensará con mejores ideas. ¿Quieres más ventajas?, una muy importante es que tus lectores te lo agradecerán inmensamente.

3. La estructura interna de un libro

Estructurar un libro es un paso que muchos piensan que no va con ellos. Espero que no seas de estos porque te voy a dar estopa. Cuando alguien me dice que es más de brújula y que va escribiendo a tontas y a locas según le viene la inspiración, me pongo a temblar. Al principio lo hacía de miedo (no te puedes hacer una idea de lo que es editar un libro de estos, por muy bueno que sea), ahora tiemblo de rabia. Pero bueno, ¿a alguien se le ocurriría hacer una casa sin cimientos, coser unos pantalones sin medidas previas, diseñar el ordenamiento urbano de una ciudad según le venga en cada momento, sea quién sea el que haga esas cosas? A nadie, ¿verdad? Pues deja de decir tonterías y ponte a hacer una estructura en condiciones si quieres escribir un buen libro, hombre, ya.

Después del ataque me encuentro mucho mejor, gracias. Voy al lío. Teniendo en cuenta que tú eres diferente al resto de las personas que escriben, que tienes tu propia forma de crear intransferible y original, hay ciertas bases que son obligatorias para escribir un libro. Eso es así. En literatura hay pocas reglas, pero esta es una de las más importantes. Puede ser que esa estructura de la que hablo no la tengas escrita en ningún sitio, pero en tu cabeza debe estar diáfana.

Y, desde luego, si la historia es complicada, con muchas tramas, personajes y diferentes voces narrativas, más de un esquema se hace esencial. O ¿crees que Aramburu escribió Patria por inspiración divina? Él me contó que tenía todas las paredes de su despacho cubiertas de notas y esquemas. Así se crea un buen libro.

¿Piensas que Almudena Grandes no sabe qué tiene que escribir en cada momento? Es una obsesa del orden y de que todo cuadre, todos los capítulos tienen las mismas páginas (no es exacto, pero sí), siempre hay capítulos cero, que le encantan, y todo está pensado y medido antes de ponerse a escribir. ¿Cómo se consigue que un libro sea adictivo con capítulos de más de 50 páginas? Sin pensar te aseguro que no. Planear un libro y sus partes facilitará enormemente el trabajo posterior.

4. Controla las emociones de tus lectores. Los datos y cómo priorizarlos.

Si quieres escribir un buen libro debes controlar al milímetro las emociones del lector. Por ejemplo, si lo tuyo es la novela negra, sabrás que debes priorizar y medir en qué momento pones cada uno de los datos. Ahí está la clave del ritmo y la tensión, también de las grandes pifias en este tipo de novelas. No medir en este caso concreto es lo peor que puedes hacer.

Cada historia tiene un método. Piensa cómo tienes la tuya en la cabeza, tú tienes la clave. Podrás ponerte a escribir cuando tengas esa historia grabada a fuego. Hasta entonces, preocúpate de que no existan demasiados flecos sueltos porque luego, cuando te pongas a escribir, saldrán hasta de debajo de las piedras. Una novela o un libro es un reloj suizo, si quieres que funcione bien, debes controlar qué pieza debe moverse y cuándo.

Una vez tengas el esquema claro, plantéate si es la mejor manera de contar lo que quieres contar. La estructura de una novela o un libro es fundamental para transmitir los datos en el orden adecuado y que el lector interiorice la información tal y como tú quieres.

Y olvídate ya del mito de que si planificas mucho matas tu inspiración. Para empezar, esta musa ingrata suele aparecer cuando estás trabajando y, además, la inspiración y la improvisación siempre van a estar presentes en el proceso, incluso, aunque no quieras.

5. Primer capítulo. Debe ser un tiro

El primer párrafo debe encender la mente del lector y llamar su atención; pero, sobre todo, mostrarle un universo en el que le apetezca vivir.

No es necesario que ese inicio tenga fuegos artificiales, pero tienes que despertar preguntas en la mente del lector para que siga leyendo. Fíjate en tus novelas favoritas y cómo empiezan. Dale una vuelta a por qué el autor ha comenzado por ahí.

Estudiar el inicio de tu libro y las sensaciones que despierta es fundamental. Introduce de lleno al lector en la acción, no expliques, ni describas. El inicio de un libro debe ser como un buen relato, rápido, candente, atractivo y no debe sobrar ni una palabra, todas las que utilices deben estar cargadas de significado. Fluido como un tiro. Si quieres ampliar al respecto te dejo un enlace sobre los peores errores en un primer capítulo. 

claves escribir un buen libro

—Venga, Manolo, ánimo, con que no te des en un pie…

6. La importancia de los capítulos

Cuidar cómo empiezan y acaban es fundamental para que la lectura sea fluida y adictiva. Opta por capítulos cortos, pero con sentido. No rompas escenas para crear tensión, si no está justificado. El lector odia que lo manipulen. Si te pilla, adiós muy buenas.

La misma trama te indicará dónde comienza y termina cada capítulo, debe ser una serie de escenas dispuestas lo más orgánicamente posible.

7. El ritmo narrativo

En narrativa, como decía antes,  priorizar la información es fundamental para conseguir ritmo, equilibrio, acción, suspense, misterio y un largo etcétera de elementos.

Es importante medir el ritmo en cada uno de los capítulos y que juntos tengan un equilibrio para que no decaiga la emoción en ningún momento. También para saber si llevas al lector con la lengua fuera. No puedes arrastrarlo así seiscientas páginas. Eso lo aguanta cuando no le queda más remedio en la vida real, pero en un libro, cuando tiene tan fácil cerrarlo, es una mala opción.

Para conseguir esa tensión constante, muchas veces, se recurre a tramas que no tienen ni fuste ni careo, como dicen en mi pueblo. Se desmontan de un capítulo a otro y te estás dedicando a darle sustos al lector sin que de verdad tengan serias consecuencias en la trama ni en su evolución a lo largo de ella. Olvídate de esto. Es un fiasco, de los gordos.

Controla sus emociones y haz que la experiencia sea adictiva. La clave está en saber cuándo debes airear la trama o intensificarla. Para ello debes controlar las herramientas de las que dispones, por ejemplo, diálogos para aligerar; narrar para darle intensidad. Estudia qué necesitas en cada momento. Es la única manera de hacerlo bien.

Claves para redactar bien

—Esto está quedando niquelado, una tuerca más y….

8. Cómo crear un personaje

Debes tener claro quiénes serán los protagonistas, los secundarios y más allá. Y conocerlos bien. A todos. Ten clara la jerarquía, dales el protagonismo que requiera la historia. Según Jim Thompson hay cuarenta y dos formas de contar una historia, aunque en realidad, cada obra tiene una forma ideal de escribirse y, salvo honrosas excepciones, los personajes serán tus guías en este sentido. Ellos te llevará por la mejor senda. Es como aquello que decía Miguel Ángel. Él veía la escultura encerrada en cada pieza de mármol; pues en literatura sucede algo parecido. La historia manda. Solo tienes que saber interpretar sus señales. (Te dejo un artículo sobre cómo crear buenos personajes, para que amplíes si quieres). Lo más importante: haz que estén vivos.

Debes mostrarlos tal y como son, sin contarlo. Olvídate de las largas descripciones. Prioriza sus rasgos por orden de importancia o cuáles de ellos son determinantes y ve trufándolos poco a poco a lo largo de los capítulos.Eso sí, si tu protagonista tiene los ojos verdes y quieres decirlo, ni se te ocurra ponerlo en el capítulo veinte, cuando el lector ya se ha imaginado a tu personaje con unos profundos ojos negros. Le desmontarás la historia y perderá la fe en ti como narrador.

9. Espacio y tiempo

Nunca pierdas al lector en el espacio y en el tiempo. En el momento que tenga que volver atrás porque no se entera de qué está pasando, lo acabas de expulsar de ese universo que te ha costado tanto crear para él. Es como un sacrilegio.

Los personajes deben estar bien situados desde el inicio de la escena, siempre. Si tienes que decir que es de noche, dilo nada más comenzar la escena. Es un dato muy importante para que se pueda imaginar lo que le tienes que contar.

10. No desconectes de la historia

Antes de escribir una novela o parte de ella lee siempre los capítulos anteriores. Es muy importante para no perder el tono de las escenas, los personajes y el estilo. El libro debe ser un todo redondo y cohesionado. Revisar lo que has escrito antes viene bien para corregir y al mismo tiempo para volver a estar en sintonía con la historia. Nunca será tiempo perdido.

11. Paciencia. No tengas prisa

Y hablando de tiempo, puede ser que lleves muchos meses escribiendo y que las ganas de terminar de una vez te puedan. Hay miles de motivos para que eso te suceda: se te acaba de ocurrir una idea mucho mejor; te has comprometido a hacer la presentación antes de terminar de escribir (por difícil que parezca, ocurre con frecuencia) o un largo etcétera de posibilidades que te impulsan a escribir a lo loco y matar personajes, mandarlos de viaje o casarlos porque tú lo vales. Un error garrafal, el lector se dará cuenta y se decepcionará con la historia, por no hablar de lo que va a pensar de ti. Los tiempos de escritura deben ser los adecuados respecto a lo que quieras escribir. Ni más ni menos. Ten calma. Escribir es una carrera de fondo.

La paciencia es una de las mejores herramientas para un escritor, debes saber gestionarla. La necesitas en cantidades ingentes para estudiar hasta la saciedad la trama y tener controlados sus tiempos, no terminar las cosas a medias o antes de tiempo, darle a los personajes la consistencia que necesitan, para corregir con el mimo que merece tu obra, esperar a que algún editor te conteste o perseverar en tu camino aunque vengan mal dadas, la lista es infinita. Imagina la paciencia que tienes que tener.

paciencia para escribir

—A ver si lo de la paciencia no era esto… Umm….

12. Busca un buen profesional

Busca un profesional que te ayude a corregirla. Por muchas vueltas que le des a la novela o al libro, después de varios repasos, no puedes hacer más. Conoces de memoria cada uno de sus capítulos y es imposible que salte ninguna alarma en tu cabeza que te indique dónde están los fallos.

Además, si tus primeros lectores han sido familiares o amigos; qué esperas que te digan. Busca ayuda si quieres tener alguna posibilidad en el mercado editorial. Y, más aún, si quieres que una editorial apueste por ti. Si quieres redactar un buen libro, tienes que invertir en él y potenciarlo al máximo.

Un servicio de editing o, al menos, un lector cero profesional te será de gran ayuda. Es más, si de verdad es profesional, te hablará con franqueza sobre las posibilidades que tienes tú y tu obra. Ahí estriba la diferencia entre una obra de andar por casa y una buena obra, redonda y con entidad propia.

Corrección profesional de un libro: la clave

Si quieres que el lector te considere uno de sus escritores de cabecera, tus historias deben estar trabajadas y que no note ninguna diferencia entre tú y los grandes. Ese es el objetivo.

El mundo está plagado de malos libros. Si quieres que el tuyo ingrese en esta categoría adelante: escatima en su corrección. Si lo que deseas es que  todo aquel que lo lea —al margen de la temática o el género—, lo valore positivamente, debes esforzarte en corregirlo de manera profesional. Ahí está la clave.

Desmontar una buena historia es tan fácil que, sin una buena corrección profesional, estás dejando al azar que ese trabajo de años acabe en la papelera mental de los lectores.

Pensarás que digo esto porque me dedico a editar, pero es que me dedico a editar precisamente porque estoy convencida de este punto. Intento que mis autores brillen, que su creatividad sea visible a todo el mundo. Que sus libros sean tan redondos como ellos se merecen.

13. Quiérete mucho

Si te quieres mucho y bien no te dejarás llevar por absurdeces ni modas, sabrás si tu obra es una patata y siempre será capaz de sacarla adelante porque tener autoestima es clave para seguir luchando en la vida.

Si sabes que eres bueno, que tu obra merece la pena, harás todo lo que esté en tu mano para potenciarla al máximo y nunca vas a cejar en el intento de ofrecerle esa maravilla a tus lectores. Así que amarte es la primera opción siempre. Eso sí, es importante que no confundas este amor propio con querer ser el ombligo del mundo. Un afán de protagonismo tan patético que impide a muchos escritores trabajar en el camino de la excelencia, porque claro, ellos para qué van a mejorar si son ya muy buenos. En fin, si alguna vez tienes ese pensamiento, por favor, corre a que alguien te de un golpe. Lo necesitas.

Cómo escribir un libro desde cero y publicarlo

En conclusión, para escribir un libro genial es necesario que la idea te salga de muy dentro, tus personajes deben evolucionar con el pasar de las páginas, la trama ha de desarrollarse a golpe de datos nuevos, el lector es el centro de todo, nunca lo pierdas, y por último busca la forma de contarlo todo con lo mínimo. La sencillez es la huella de la buena literatura.

Hasta aquí estas 13 claves para escribir un libro. Publicarlo es la segunda fase, pero de eso ya me encargaré en otro artículo, que este ya va cargadito.

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